Me preguntaron si alguna vez he estado detenido, les dije que sí, y ya es hora de dar los detalles. El año 1985 me fui a un internado en Swazilandia, llamado Waterford KaMhlaba. Swazilandia es un pequeño reino, vecino de la República de Sudáfrica. De hecho su área cultural se extiendo a un territorio vecino en Sudáfrica, alrededor de la ciudad de Nelspruit. Por eso al ver la bienvenida folclorica que le dieron a la selección, reconocí los trajes rojos de las bailarinas.
El curso de geografía tuvo un viaje de estudios a Zimbabwe durante las vacaciones, y como yo no tenía donde ir en las vacaciones, me integré a ellos. El destino mas lejano de este viaje fue la ciudad de Victoria Falls, famosa por las cataratas Victoria, en el rio Zambezi, frontera entre Zimbabwe y Zambia. Estas cataratas son impresionantes y durante el día visitamos algunos miradores en el lado de Zimbabwe. Algunos compañeros visitaron el lado de Zambia y contaron que la vista era aún mas bella y que no era ningun problema cruzar el puente internacional. No habia mucho control sobre los turisitas que cruzaban el puente todo el dia. En la noche quise ir al puente. Al llegar vi que no habian guardias del lado de Zimbabwe. Pensé en cruzar al lado de Zambia, y ver si cabia la posibilidad de entrar a ver las cataratas de ese lado. Aunque no llevaba mi pasaporte, en pedir no hay engaño me dije. Al otro lado habia una garita de vigilancia vacia y una barrera para vehiculos bajada. Supuse que no había ningún control y entre a territorio de Zambia para un breve paseo por los miradores de las cataratas. La vista y el ruido eran realmente excepcionales, especialemente siendo de noche, con el blanco de la espuma iluminando. Después de disfrutar la experiencia, camine de vuelta al camping donde estabamos, en el lado de Zimbabwe del rio. Al acercarme al río, me encuentro con unos guardias de Zambia. Les saludo y les explico las circunstancias en las que crucé al ingresar y que ahora quería volver a Zimbabwe. Me dijeron que no podía volver y que tenía que quedarme con uno de ellos mientras el otro iba a buscar a un superior. Cuando este volvió con otro funcionario de rango superior en un vehiculo policial, tuve que volver a dar la explicación de lo que había hecho. Este último me llevo en el vehiculo a la ciudad vecina de Livingston, a la estación de policia. Allí repetí varias veces mi relato a cada oficial que iba llegando. La reacción general era de asombro y confusión, no sabian que hacer de mi y de mi historia, y no tenía ningún documento para sostener mi versión. Llego en un momento un oficial calvo, muy enojado. Me presiono preguntandome si acaso esperaba que ellos iban a creer un invento tan absurdo como el que les estaba dando. Me puso un poco nervioso, pero no entré en contradicciones. Finalmente, decidieron que al otro dia iban a decidir que hacer conmigo, y que pasaría la noche en un calabozo. Me pusieron en una celda de cemento con una puerta de metal. En una esquina habia un hoyo que servía de excusado. Andaba con un poncho de lana, que use como colchon y frazada. El clima era bastante calido, asi que no pasé frio esa noche. En otra celda había alguién que gritaba, parecía un borracho enojado, y me despertó varias veces. Al amanecer me senté a esperar algún desenlace. Veía avanzar el cuadrado de luz solar que entraba por la ventanilla, indicandome el paso de las horas, pues no tenía reloj. Un tipo se asomo y me preguntó que hacía allí. Una vez mas di mi relato, pero no alcanzo a digerirlo, cuando cierra la puerta y se retira por el pasillo. Luego vuelve otro oficial, queno había estado presente la noche anterior a indagar sobre mi caso. Me lleva de vuelta a la oficina y ahí me entero que el turno de la noche no dejo avisado sobre mi presencia en la estación. Al poco rato llega aviso de que la gente del colegio me estaban buscando en el puente. Ahí ya pudieron creer mi fantástica historia. Sin embargo, a esa hora de la tarde ya se había cerrado el paso por el puente, por lo que me iba a ver obligado a pasar otra noche en la estación de policia, y a falta de mejores instalaciones, nuevamente en un calabozo. No había comido nada desde el díaanterior, y como tenía un poco de dinero, pedí permiso para ir a comprar algo. Me mandaron con un funcionario al pueblo, a comprar alguna comida. El hombre que me acompañaba me pidio que no me arranzara, por que si no lo iban a castigar severamente. Pase una noche mas tranquila y al otro día en la mañana fui retirado por dos profesores. Ahí me enteré queme habian estado buscando por el río, pensando queme había suicidado. También quedo claro que los guardias zambianos se habían ausentado de su puesto en forma irregular, lo que era bastante grave.
QUE BUENA HISTORIA VIEJO ME ATRAPO EN TODO MOMENTO ESTA MUY BUENO EL RELATO. SEGURO FUE UNA EXPERIENCIA MUY EXTRAÑA PERO LINDA A LA VEZ. ME ENCANTARÍA CONOCER ESOS LUGARES PARADISIACOS DEL AFRICA ALGÚN DÍA LO HARE.
ResponderEliminarSUERTE